Stablecoins se posicionan como una alternativa para acelerar los pagos internacionales de las empresas

Stablecoins se posicionan como una alternativa para acelerar los pagos internacionales de las empresas

Las stablecoins, criptomonedas cuyo valor está vinculado a activos como el dólar estadounidense, comienzan a ganar espacio entre las empresas que realizan operaciones internacionales, al ofrecer transferencias más rápidas y con menores costos frente a los sistemas bancarios tradicionales. La tendencia responde a la necesidad de agilizar pagos transfronterizos, que en muchos casos aún tardan varios días en concretarse.

A diferencia de las transferencias convencionales, que suelen depender de bancos corresponsales y múltiples procesos de validación, las stablecoins permiten liquidar operaciones en minutos o incluso segundos mediante tecnología blockchain. Esto mejora el flujo de caja de las empresas y facilita el pago a proveedores, clientes y socios comerciales ubicados en distintos países.

Según Juan Carlos Echeandia, country manager de Koywe Perú, estos activos digitales no solo reducen los tiempos de espera, sino que también disminuyen los costos asociados a las operaciones internacionales y abren la puerta a servicios financieros más eficientes, como la automatización de pagos y la integración con soluciones digitales para empresas e instituciones financieras.

El uso de stablecoins también cobra fuerza en América Latina, donde las empresas buscan alternativas para optimizar su gestión de liquidez y responder al crecimiento del comercio internacional y de la economía digital. Diversos análisis prevén que su adopción continuará expandiéndose en la región conforme avance la digitalización de los servicios financieros y se desarrollen marcos regulatorios específicos.

Pese a su crecimiento, especialistas advierten que el uso de stablecoins aún enfrenta desafíos relacionados con la regulación, la interoperabilidad entre plataformas y la gestión de riesgos. Sin embargo, cada vez más entidades financieras y empresas tecnológicas exploran su incorporación como parte de una nueva infraestructura para los pagos globales.

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