Aunque las transferencias bancarias dentro del Perú ya se realizan en cuestión de segundos, los pagos internacionales siguen enfrentando demoras de entre uno y cinco días hábiles, una situación que impacta la liquidez y la capacidad operativa de miles de empresas que dependen de proveedores, clientes o inversionistas en el extranjero.
El crecimiento del comercio transfronterizo y de los servicios digitales ha incrementado la demanda por operaciones internacionales más ágiles. Sin embargo, la infraestructura financiera tradicional aún obliga a que muchas transacciones pasen por bancos corresponsales, controles regulatorios y procesos de conversión de divisas antes de que los fondos lleguen a su destino.
De acuerdo con Grand View Research, el mercado de pagos transfronterizos en América Latina alcanzó los US$ 30.690 millones en 2025 y mantendrá una tasa de crecimiento anual de 7,4 % entre 2026 y 2033, impulsado por el comercio internacional, las remesas y la digitalización de los servicios financieros.
Juan Carlos Echeandia, country manager de Koywe Perú, explicó que la demora no responde únicamente a factores bancarios, sino también a exigencias regulatorias relacionadas con la prevención del lavado de activos, verificaciones de seguridad y la necesidad de conciliar sistemas financieros que operan en distintos países y monedas. Estas etapas, señaló, retrasan decisiones comerciales, pagos a proveedores y nuevas inversiones.
En ese contexto, el avance de plataformas de pagos digitales y nuevas tecnologías financieras busca reducir estos tiempos de procesamiento, ofreciendo alternativas más rápidas para empresas que realizan operaciones internacionales de manera frecuente.
