El uso del efectivo bajó del 35% al 25% en Perú: ¿quiénes se quedaron atrapados en ese 25%?

El uso del efectivo bajó del 35% al 25% en Perú: ¿quiénes se quedaron atrapados en ese 25%?

El Perú está cambiando la forma en que paga. En junio de 2025, la Peru Payments Association señaló que la participación de los pagos en efectivo había pasado de 35% a 25%, especialmente en la circulación de billetes de S/10 y S/20. El avance de las billeteras digitales y otros medios electrónicos está acelerando esta transformación.

Pero el dato también deja una pregunta sobre la mesa: ¿quiénes siguen dependiendo del efectivo mientras el resto del país avanza hacia los pagos digitales?

La respuesta no es un grupo cerrado ni significa que ese 25% corresponda exactamente a un porcentaje de peruanos. Más bien, revela que la transición no ocurre al mismo ritmo para todos.

Las brechas que todavía pesan

Las zonas rurales son uno de los principales puntos donde esta transformación enfrenta obstáculos. Para pagar con una billetera digital no basta con tener una cuenta: también se necesita un celular adecuado, conexión a internet y comercios que acepten estos medios.

Y ahí aparecen las diferencias. El acceso a infraestructura financiera y de telecomunicaciones continúa siendo más limitado fuera de las ciudades, mientras que factores como la informalidad y la menor familiaridad con las herramientas digitales también pueden frenar su adopción.

El propio Banco Central de Reserva viene explorando alternativas para llegar a zonas con baja bancarización y conectividad limitada, incluso mediante soluciones de dinero digital que puedan funcionar con menos dependencia de los smartphones y de una conexión permanente.

El efectivo todavía tiene espacio

Mientras las billeteras y los pagos digitales ganan terreno, el efectivo conserva una ventaja sencilla: funciona prácticamente en cualquier lugar donde haya una transacción cara a cara.

Eso ayuda a explicar por qué su desaparición no ocurre de la noche a la mañana. Un pequeño comerciante de una localidad alejada, una persona sin cuenta bancaria o alguien con problemas de conectividad puede seguir encontrando en los billetes la alternativa más práctica.

Al mismo tiempo, la velocidad de la digitalización es evidente. El BCRP reportó que en 2025 los pagos digitales por adulto llegaron a 655 operaciones al año, 45,8% más que en 2024.

El reto, entonces, no es simplemente conseguir que el efectivo siga cayendo. Es lograr que quienes todavía dependen de él tengan una alternativa digital que realmente puedan utilizar.

Porque la verdadera inclusión financiera no consiste en dejar atrás los billetes, sino en conseguir que nadie quede fuera cuando el país cambia la manera de pagar.

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