El Ministerio de Economía y Finanzas (MEF) anunció un cambio en el rumbo de gestión de Petroperú y respaldó al nuevo directorio de la empresa estatal, en un intento por revertir el deterioro financiero que enfrenta. La Junta General de Accionistas, integrada por el MEF y el Ministerio de Energía y Minas, confirmó el cambio de la mayor parte de los directores el 6 de agosto.
El objetivo planteado por el MEF es fortalecer a Petroperú como empresa productiva y enfrentar la situación de endeudamiento que atraviesa. La reestructuración financiera también puede tener una lectura desde el mercado cambiario, debido a que la actividad de la petrolera implica operaciones vinculadas al mercado internacional de hidrocarburos y, por tanto, necesidades de moneda extranjera.
La lógica es relativamente sencilla: cuando una empresa necesita pagar importaciones de crudo u otros productos en dólares, debe obtener esas divisas mediante sus ingresos en moneda extranjera, financiamiento o compras en el mercado cambiario. Si una reestructuración consigue reducir sus necesidades de financiamiento o modificar el volumen y la composición de sus operaciones, también podría cambiar su demanda de dólares.
El efecto cambiario dependerá del alcance de la reestructuración
No obstante, un cambio en el directorio no implica automáticamente una menor demanda de dólares. Para que exista un efecto significativo sobre el tipo de cambio, las decisiones de la nueva administración tendrían que traducirse en menores requerimientos efectivos de moneda extranjera.
Petroperú enfrenta precisamente un problema de liquidez que ha afectado incluso el suministro de crudo para sus operaciones. Durante el primer trimestre de 2026, la compañía reportó menores ingresos y dificultades financieras asociadas, entre otros factores, con sus niveles de venta de combustibles y el abastecimiento de crudo.
En ese contexto, una eventual reducción de las compras externas, una mejora en la gestión del capital de trabajo o una modificación de las necesidades de financiamiento podría disminuir la presión que la empresa ejerce sobre el mercado de divisas. Pero ese efecto dependerá de la magnitud de los cambios y de cómo se financien las operaciones de la petrolera.
Además, Petroperú no es el único participante que demanda dólares para importar hidrocarburos. El Perú depende de las importaciones para cubrir una parte importante de su consumo de petróleo, por lo que el comportamiento del mercado internacional de combustibles seguirá siendo determinante para la demanda de moneda extranjera.
La reestructuración también tiene una segunda dimensión. Si la nueva gestión consigue mejorar la posición financiera de Petroperú y reducir su dependencia de respaldo estatal, podría disminuir la necesidad de que el Estado canalice recursos hacia la empresa. El Instituto Peruano de Economía ha estimado que las transferencias, capitalizaciones y garantías otorgadas a Petroperú desde 2013 suman alrededor de S/ 32,000 millones.
Desde el punto de vista cambiario, por tanto, el escenario más favorable para el sol no sería simplemente que Petroperú compre menos dólares, sino que la empresa reduzca de manera sostenible sus necesidades extraordinarias de financiamiento y opere con una estructura financiera más sólida.
El efecto, en cualquier caso, sería gradual y probablemente menor frente a otros factores que determinan el tipo de cambio, como los flujos de capital, las exportaciones, los precios de los metales, las decisiones de la Reserva Federal y la intervención del Banco Central de Reserva del Perú.
Por ahora, el cambio de directorio marca el inicio de una nueva etapa para Petroperú. Su relevancia para el mercado cambiario dependerá de si el nuevo rumbo anunciado por el MEF termina modificando efectivamente las necesidades de dólares de la petrolera estatal.
