Efectivo cae de 95% a 64% en los pagos cotidianos en Perú

Uso de efectivo baja a 64% mientras pagos digitales se disparan en Perú

El efectivo viene perdiendo protagonismo en los pagos cotidianos de los peruanos, mientras las billeteras digitales y otros medios electrónicos ganan espacio. En los últimos cinco años, la participación del efectivo en las compras del día a día pasó de alrededor de 95% a 64%, según las cifras presentadas por Paul Castillo, gerente general del Banco Central de Reserva del Perú (BCRP), durante el II Foro Internacional Payments Innovation – Perú 2026.

La evolución implica una caída de aproximadamente 31 puntos porcentuales en la participación del efectivo. Si bien el dinero físico todavía representa una parte importante de las transacciones, el cambio muestra la velocidad con la que los medios de pago digitales se han incorporado a las operaciones cotidianas.

El avance de los pagos digitales también se refleja en la cantidad de operaciones que realiza cada adulto. Castillo señaló que Perú pasó de registrar 30 pagos digitales por adulto en 2018 a 665 en 2025, mientras que en junio de 2026 la cifra llegó a 767 pagos digitales por adulto.

Billeteras e interoperabilidad impulsan el cambio

El crecimiento no se limita a las billeteras digitales. El conjunto de pagos digitales pasó de alrededor de 82 millones de operaciones mensuales en 2018 a más de 1.600 millones en junio de 2026, de acuerdo con las cifras expuestas por el BCRP.

Dentro de este ecosistema, las operaciones interoperables —aquellas que permiten realizar transacciones entre diferentes proveedores— alcanzaron 312 millones de operaciones mensuales en junio de 2026. Castillo destacó que este componente no existía antes de 2022 y actualmente constituye uno de los segmentos de mayor crecimiento del sistema de pagos peruano.

La interoperabilidad ha sido uno de los principales factores detrás de esta expansión. El BCRP identificó que en 2022 existía una fuerte fragmentación: las principales billeteras digitales no podían transferirse fondos entre sí ni utilizar un código QR común. El proceso de interoperabilidad buscó eliminar esas barreras y ampliar las posibilidades de uso para los consumidores.

El resultado ha sido un ecosistema con mayor participación de distintos proveedores. Según Castillo, la segunda fase de interoperabilidad registra un crecimiento anual de 88% en el número de transacciones, mientras que la tercera fase, que amplió la participación de emisores de dinero electrónico, registra un crecimiento de 285%.

Para el BCRP, una mayor interoperabilidad mejora la experiencia del usuario porque permite realizar pagos sin que este tenga que preocuparse por qué proveedor utiliza la otra persona o comercio. Además, genera efectos de red que pueden acelerar la adopción de los pagos digitales.

El siguiente paso será profundizar esa integración mediante la iniciación de pagos. Esta modalidad permitirá que una persona pueda elegir la billetera o aplicación que prefiera y vincularla con la cuenta donde mantiene sus fondos, ampliando las alternativas disponibles para realizar una operación.

Aunque el efectivo mantiene una participación relevante, especialmente fuera de las zonas con mayor acceso a servicios financieros, la tendencia apunta hacia una mayor digitalización. El propio BCRP considera que el siguiente desafío es incorporar a la población no bancarizada y aumentar la frecuencia con la que los usuarios ya bancarizados utilizan los medios de pago digitales.

La meta planteada por Castillo es que, en los próximos años, más del 90% de la población utilice pagos digitales, lo que profundizaría el cambio en los hábitos de pago y reduciría aún más el peso del efectivo en la economía cotidiana.

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