La digitalización de los pagos está modificando la competencia dentro del sistema financiero peruano y uno de los mercados donde este efecto ya resulta visible es el de cambio de divisas, donde las entidades digitales vienen ejerciendo presión sobre los márgenes de los jugadores tradicionales.
Durante el II Foro Internacional Payments Innovation – Perú 2026, organizado por Perú Payments Association, José Carlos Saavedra, economista principal de APOYO Consultoría, destacó que la aparición de nuevos actores digitales está generando cambios en precios, márgenes y modelos de negocio dentro del sistema financiero.
La transformación del sistema de pagos ha permitido que distintos participantes se especialicen en partes específicas de la cadena financiera. En este nuevo escenario aparecen proveedores enfocados en pagos, transferencias, crédito, cambio de divisas y otros servicios, mientras las plataformas digitales pueden utilizar información y tecnología para atender segmentos específicos.
El tipo de cambio como terreno de competencia
Saavedra puso como ejemplo concreto el mercado peruano de cambio de divisas. Según los datos que presentó, en 2019 el spread asociado al cambio de dólares se ubicaba en 0,2 para los actores digitales frente a 12 en la banca tradicional. Aunque la transcripción no precisa la unidad de estos valores, el economista utilizó esta comparación para mostrar la diferencia de precios que existía entre ambos modelos.
La evolución posterior, explicó, muestra cómo la presión competitiva ha ido reduciendo esa brecha. Para los consumidores, este proceso representa un beneficio directo, ya que una mayor competencia puede traducirse en menores márgenes en las operaciones de cambio y, por tanto, en mejores condiciones para quienes compran o venden dólares.
El fenómeno forma parte de una transformación más amplia. La aparición de entidades financieras digitales está permitiendo competir con estructuras de costos más bajas que las de los participantes tradicionales. Saavedra señaló que, en América Latina, los costos de los bancos tradicionales pueden ser significativamente mayores que los de sus nuevos competidores digitales, generando presión sobre precios y márgenes.
Para las casas de cambio digitales, este escenario supone tanto una oportunidad como un desafío. La mayor adopción de pagos digitales facilita que el usuario pueda realizar operaciones financieras desde el celular y reduce las fricciones asociadas al movimiento de dinero. Al mismo tiempo, un mercado con más participantes obliga a competir no solo por precio, sino también por experiencia, rapidez, seguridad y conveniencia.
La propia evolución de los pagos está favoreciendo esa competencia. El sistema financiero está pasando de un modelo en el que pocos actores concentraban distintas funciones a otro con múltiples participantes especializados. Para el usuario, esto significa que puede relacionarse con diferentes proveedores para distintas necesidades financieras, en lugar de concentrar toda su actividad en una sola entidad.
Este cambio resulta especialmente relevante para quienes utilizan servicios de cambio online. La digitalización permite integrar el cambio de moneda dentro de una experiencia financiera más amplia, en la que el usuario puede realizar pagos, transferencias y otras operaciones desde distintos proveedores.
En ese contexto, el tipo de cambio deja de ser el único elemento de competencia. La facilidad para fondear una operación, transferir el dinero cambiado y completar la transacción de manera rápida y segura puede convertirse en parte importante de la propuesta de valor de una casa de cambio digital.
Saavedra también destacó que la mayor competencia financiera está teniendo efectos sobre el acceso al crédito, el número de clientes, los volúmenes y los precios. La tendencia apunta a una reconfiguración de la estructura competitiva del mercado, impulsada por nuevos modelos digitales y por una mayor especialización de los participantes.
Para los usuarios de cambio de moneda online, la consecuencia más concreta es un mercado potencialmente más competitivo. La presión de nuevos jugadores puede contribuir a reducir los spreads y ampliar las alternativas disponibles, mientras que para las casas de cambio digitales el reto será sostener una propuesta competitiva en un ecosistema donde la tecnología está haciendo cada vez más fácil comparar, elegir y operar.
