El aumento de la remuneración mínima vital (RMV) a S/ 1,300, previsto en dos tramos desde noviembre de 2026 y abril de 2027, abre una pregunta relevante para la política monetaria: ¿el mayor costo laboral podría trasladarse a los precios y hacer que el Banco Central de Reserva del Perú (BCRP) mantenga una postura de tasas más altas durante más tiempo?
La respuesta no es automática. Un incremento del salario mínimo puede elevar los costos de las empresas, especialmente en actividades con una alta proporción de trabajadores que reciben remuneraciones cercanas a la RMV. Si parte de ese aumento termina trasladándose a los precios, podría generar una presión adicional sobre la inflación.
Sin embargo, que exista un aumento salarial no significa necesariamente que el BCRP tenga que subir sus tasas. El impacto dependerá de la magnitud del traslado a precios, de las expectativas de inflación y de la persistencia que tenga el efecto sobre la economía.
Un estudio publicado por el propio BCRP en 2025 encontró que un aumento inesperado del salario mínimo incrementa los costos de producción, pero tiene efectos limitados sobre la inflación y la tasa de política monetaria en el modelo analizado. También señala efectos sobre el empleo, la producción y las exportaciones netas.
El canal hacia las tasas de interés
El mecanismo que podría llevar del sueldo mínimo a las tasas es relativamente sencillo: mayores remuneraciones → mayores costos para algunas empresas → eventual traslado a precios → mayor presión inflacionaria → menor espacio para que el BCRP reduzca su tasa de referencia.
Actualmente, el BCRP mantiene su tasa de referencia en 4.25%. La entidad toma sus decisiones considerando la evolución de la inflación y sus expectativas, además de otros factores que afectan la actividad económica y los precios.
Por ello, el incremento de la RMV podría convertirse en un factor relevante para las decisiones monetarias si genera un efecto suficientemente amplio y persistente sobre la inflación subyacente. No obstante, sería necesario observar cuánto del aumento termina incorporándose efectivamente en los precios.
¿Y qué ocurriría con el sol?
Si el BCRP mantuviera tasas relativamente elevadas mientras otros bancos centrales avanzan hacia una política monetaria más expansiva, podría aumentar el atractivo relativo de los activos denominados en soles. Ese diferencial de tasas puede favorecer la demanda por moneda local y, en determinadas circunstancias, contribuir a una apreciación del sol frente al dólar.
Pero tampoco existe una relación mecánica. El tipo de cambio responde a múltiples variables, entre ellas las tasas internacionales, los flujos de capital, los términos de intercambio, las exportaciones e importaciones y las expectativas de los agentes.
En ese escenario, un eventual fortalecimiento del sol no sería consecuencia directa del aumento del salario mínimo. Sería un efecto indirecto: si el incremento salarial genera presiones inflacionarias suficientes para que el BCRP mantenga una tasa de interés más alta por más tiempo, y si las demás condiciones del mercado favorecen ese canal, podría aumentar el atractivo relativo del sol.
La clave estará, por tanto, en el comportamiento de los precios después de la aplicación de los dos tramos del aumento. Si el ajuste salarial se absorbe principalmente mediante menores márgenes empresariales, mejoras de productividad u otros mecanismos, el impacto inflacionario podría ser reducido. Si, en cambio, se traslada de manera significativa y persistente a los precios, el escenario para las tasas de interés y, colateralmente, para el tipo de cambio sería distinto.
