Las empresas peruanas muestran una mayor disposición a elevar los salarios durante 2026. El 82% de las compañías consultadas por EY Perú proyecta realizar incrementos salariales este año, con un aumento promedio de 5.1%, según la Encuesta de Proyecciones de Incrementos Salariales 2026.
La tendencia supone un avance frente a años anteriores: en 2023, solo el 59% de las empresas contemplaba otorgar aumentos. Para EY Perú, esta evolución refleja una mayor confianza empresarial y la importancia que mantiene la compensación como herramienta para atraer y retener talento.
Mandos medios recibirían los mayores aumentos
Por nivel de cargo, los mandos medios encabezan las proyecciones, con un incremento promedio de 5.4%. Le siguen los profesionales, con 5.2%; los altos ejecutivos, con 5%; y los asistentes, auxiliares, técnicos y operarios, con 4.9%.
Alejandra Osorio, líder de consultoría en capital humano del Área Laboral de EY Perú, explicó que las empresas están dando prioridad a los mandos medios debido a su papel en la ejecución del negocio. Estos puestos combinan liderazgo, conocimiento técnico y capacidad de gestión, por lo que su retención se ha convertido en un elemento relevante dentro de las estrategias de compensación.
Construcción lidera las proyecciones
Entre los sectores analizados, construcción e inmobiliaria presenta las mayores expectativas de incremento salarial, con un promedio de 6.9%, por encima del 5.9% registrado el año pasado.
En segundo lugar aparece la agroindustria, con un aumento proyectado de 5.8%, seguida por consumo masivo, con 5.7%. Aunque la agroindustria registró el mayor incremento promedio en 2025, con 7.5%, este año sería desplazada por construcción e inmobiliaria.
La encuesta de EY Perú recogió información de 129 empresas de distintos sectores. De ellas, 81% otorgó incrementos salariales durante 2025 y 33% registra una facturación anual de entre US$51 millones y US$250 millones.
El aumento de empresas que prevén mejorar las remuneraciones marca, así, una recuperación de los ajustes salariales hacia niveles previos a la pandemia y refuerza el papel de la política de compensaciones en la competencia por el talento.
