Errores en la CTS pueden exponer a empresas a multas y contingencias laborales

Errores en la CTS pueden exponer a empresas a multas y contingencias laborales

A pocas semanas del depósito de la Compensación por Tiempo de Servicios (CTS), las empresas vuelven a poner a prueba la precisión de sus procesos internos. Aunque se trata de una obligación laboral recurrente, los errores en el cálculo siguen siendo frecuentes y pueden derivar en sanciones de la Sunafil, además de afectar la relación con los trabajadores.

El abono, que debe realizarse hasta el 15 de mayo, corresponde al periodo trabajado entre noviembre de 2025 y abril de 2026. En este proceso, uno de los principales riesgos está en omitir conceptos remunerativos variables, como comisiones, bonos u horas extras, elementos que sí forman parte del cálculo y pueden alterar el monto final si no son incluidos correctamente.

Otro error común es el cálculo inexacto del tiempo computable. Fallas en las fechas de ingreso, licencias, descansos o periodos no laborados pueden generar diferencias en el depósito, exponiendo a la empresa a reclamos posteriores o incluso a procesos inspectivos.

Especialistas advierten que la dependencia de hojas de cálculo y revisiones manuales sigue elevando el margen de error, sobre todo en compañías con gran número de trabajadores o con estructuras salariales más complejas. A ello se suma la falta de integración entre sistemas de asistencia, planillas y beneficios, lo que complica la consistencia de la información.

Frente a este escenario, cada vez más áreas de recursos humanos están apostando por herramientas digitales que automatizan la validación de datos y actualizan parámetros normativos, reduciendo la carga administrativa y mejorando la exactitud del proceso. Según el reporte, estas soluciones pueden reducir hasta en 60% el tiempo operativo destinado a la gestión de planillas y beneficios.

Más allá del cumplimiento legal, una correcta gestión de la CTS se ha convertido en un componente estratégico para las empresas, no solo por el riesgo económico de una multa, sino por el impacto reputacional y de clima laboral que puede generar un error en un beneficio tan sensible para los trabajadores.

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