El ecosistema fintech peruano se prepara para una transformación de fondo con la hoja de ruta de finanzas abiertas (Open Finance) impulsada por la Superintendencia de Banca, Seguros y AFP (SBS), un proceso que redefinirá la relación entre bancos, fintechs y usuarios en los próximos años.
La especialista Ljubica Vodanovic destacó que este plan 2026-2028 no solo representa un avance regulatorio, sino también una señal de madurez para el sistema financiero peruano, al sentar las bases para que el usuario tenga mayor control sobre sus datos y pueda trasladarlos entre entidades para acceder a mejores productos y servicios.
En esa línea, la principal novedad es que la información financiera dejará de estar concentrada en una sola entidad y pasará a ser gestionada por el propio cliente, lo que abre espacio para más competencia, innovación e inclusión financiera en pagos, crédito, seguros e inversión.
Del Open Finance al dinero programable
Más allá de la hoja de ruta de la SBS, la conversación fintech empieza a ampliarse hacia conceptos como las stablecoins, monedas digitales vinculadas a activos estables como el dólar, que prometen operaciones 24/7, menores costos y mayor eficiencia en pagos y remesas.
A ello se suma la tokenización de activos y depósitos, una tendencia que apunta a representar dinero, inversiones o instrumentos financieros dentro de infraestructuras digitales más ágiles y trazables. Esto abre la puerta a nuevos modelos de financiamiento, inversión fraccionada y pagos automatizados en el mercado peruano.
La inteligencia artificial aplicada a servicios financieros completa este nuevo mapa. Desde scoring crediticio hasta prevención de fraude y personalización de ofertas, la IA aparece como el complemento natural de un modelo donde, como advierte la propia discusión del sector, datos, dinero digital e inteligencia automatizada convergen como la siguiente gran ola de innovación en Perú.
