¿Conviene adelantar una deuda en dólares con el tipo de cambio en S/3.36?

¿Conviene adelantar una deuda en dólares con el tipo de cambio a la baja?

La caída del tipo de cambio vuelve a poner sobre la mesa una decisión para quienes tienen deudas en dólares y reciben sus ingresos principalmente en soles: pagar ahora o esperar una cotización todavía más baja.

El dólar se ubicaba alrededor de S/3.36 en la primera quincena de agosto, mientras las proyecciones de mercado apuntaban a un cierre de año entre S/3.35 y S/3.40. Algunos bancos incluso contemplaban un escenario de S/3.30.

Ante este escenario, el principal factor a considerar es el costo financiero de mantener abierta la deuda. Por ejemplo, si el dólar bajara de S/3.40 a S/3.30, el ahorro por efecto cambiario sería cercano al 2.9%. Sin embargo, ese beneficio podría reducirse o desaparecer si durante el periodo de espera los intereses del crédito continúan acumulándose a una tasa elevada.

La recomendación de IB1 Investment Business One es comparar ambos efectos: el posible ahorro por una menor cotización del dólar y el costo de los intereses. En términos simples, el dólar tendría que bajar más rápido de lo que cuesta mantener la deuda para que esperar resulte conveniente.

También existe un riesgo asociado a intentar anticipar el mercado. Una persona podría esperar, por ejemplo, que el dólar llegue a S/3.25, pero no existe garantía de que alcance ese nivel ni de que lo haga en el momento esperado. Mientras tanto, la deuda continúa generando intereses.

Factores a tomar en cuenta

Para quienes reciben sus ingresos en soles, pagar la deuda con el dólar alrededor de S/3.36 también puede servir para reducir la exposición a una eventual subida del tipo de cambio. La decisión, por tanto, no depende únicamente de si el dólar seguirá bajando, sino del costo de mantener el crédito y del riesgo que el deudor está dispuesto a asumir.

Una alternativa intermedia consiste en cancelar una parte de la deuda ahora y mantener pendiente el saldo. De esta manera se reduce desde este momento la carga de intereses, pero se conserva cierta exposición a una eventual caída adicional del tipo de cambio.

Otro elemento que puede entrar en el cálculo es qué ocurre con el dinero destinado al pago mientras se espera. Si esos recursos generan un rendimiento, el costo de postergar la cancelación puede ser menor. Si simplemente permanecen guardados, el beneficio de esperar puede ser más limitado.

En ese sentido, la decisión puede variar según las características de cada crédito. Una deuda con una tasa de interés baja puede dar mayor margen para esperar una reducción adicional del dólar, mientras que un crédito costoso puede hacer más conveniente adelantar el pago y reducir los intereses acumulados.

El punto central es que no existe un nivel de tipo de cambio que garantice que esperar será mejor que pagar ahora. La decisión requiere poner en la balanza el precio actual del dólar, el costo del crédito, el rendimiento que podría obtenerse con el dinero reservado para la deuda y el riesgo de una eventual subida de la moneda estadounidense.

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