El entorno empresarial global está siendo remodelado por tres fuerzas tectónicas: la disrupción tecnológica impulsada por la IA, la incertidumbre económica y geopolítica, y los cambios en la fuerza laboral, que obligan a las organizaciones a reinventarse por completo.
Según el nuevo informe de McKinsey, «The State of Organizations 2026», aunque la experimentación con inteligencia artificial es casi universal, la mayoría de las empresas aún no logran capitalizar su potencial ni se sienten listas para una integración a gran escala.
El análisis, que recoge la perspectiva de más de 10,000 líderes empresariales en 16 países, revela una profunda paradoja: mientras que el 88% de las organizaciones ya está utilizando herramientas de IA, un 86% de sus líderes admite que no están preparados para adoptar esta tecnología en sus operaciones diarias. En esa misma línea, menos del 20% de las empresas que han intentado su adopción reportan un impacto tangible y significativo en sus resultados.
Esta brecha evidencia que el éxito no depende solo de la implementación de software, sino de una «doble transformación»: una reinvención tanto tecnológica como organizacional que replantea desde los flujos de trabajo hasta la cultura corporativa.
«Estamos ante una paradoja: la tecnología de IA avanza a una velocidad sin precedentes, pero la capacidad de las organizaciones para absorberla y capitalizarla se está quedando atrás. El verdadero desafío no es tecnológico, sino organizacional y de liderazgo», afirma Carlos Zuzunaga, Socio de McKinsey & Company en Lima.
“Las empresas que logren rediseñar sus flujos de trabajo, capacitar a su gente para colaborar con la IA y fomentar un liderazgo más humano y adaptable, serán las que lideren la próxima década. No se trata solo de implementar herramientas, sino de reinventar la forma en que se crea valor».
De la estructura al flujo: la nueva frontera de la productividad
Otro de los hallazgos clave del informe es que la productividad en muchas organizaciones ha tocado techo. Dos tercios de los ejecutivos encuestados describen a sus empresas como «excesivamente complejas e ineficientes».
La investigación de McKinsey sugiere que la solución no está en reorganizar los organigramas, sino en rediseñar cómo fluye el trabajo a través de ellos. La mayor oportunidad de mejora radica en simplificar y unificar radicalmente los procesos de extremo a extremo, eliminando la duplicación de tareas, sincronizando los flujos de información y automatizando donde sea posible.
Reinventando el liderazgo: el enfoque «de adentro hacia afuera»
En un contexto de múltiples presiones, el informe destaca la necesidad de un nuevo tipo de liderazgo más humano y centrado en el crecimiento personal. Los viejos modelos de comando y control están dando paso a enfoques que priorizan la autoconciencia, la seguridad psicológica y la escucha profunda.
Los datos son claros: los líderes que se autoidentifican como más «reflexivos» demuestran ser más eficaces. Un 30% de ellos confía en la capacidad de su organización para adaptarse rápidamente al cambio, en comparación con solo el 17% de los líderes no reflexivos. Este nuevo paradigma de liderazgo, que equilibra la obtención de resultados con el propósito y la empatía, se vuelve aún más crucial a medida que la IA se integra en el lugar de trabajo, demandando de los humanos un mayor enfoque en las habilidades que las máquinas no pueden replicar.
El informe concluye que los nueve cambios identificados, que abarcan tecnología, economía y fuerza laboral, no son fluctuaciones temporales, sino transformaciones estructurales profundas que pondrán a prueba la forma en que las organizaciones crecen, operan y lideran en los próximos años.
